La ciencia es Cultura

Si bien la primera idea que se nos suele venir a la cabeza cuando alguien pronuncia “cul-tu-ra”, es un museo o, en el peor de los casos, la gala de los Goya, o algún cantante pop reivindicando su propia importancia, esto es debido a que  la palabra  ha aparecido tantas veces asociada a las reivindicaciones de los gremios de “las artes”, que prácticamente se han vuelto sinónimos, aunque  la verdad es que hay pocas cosas, comportamientos, costumbres humanas que no sean “culturales”. El arte, por supuesto, es cultura. Pero también lo es desayunar churros un domingo, pensar que las mujeres deben vivir bajo un burka, o los chistes cómplices que cada cual comparte con su pareja (una cultura de dos, al fin y al cabo). Todo es cultura… pero hay cosas que son más cultura que otras.

Jesús Mosterín define  la “cultura”, en un sentido científico (antropológico) de la palabra como todo aquello que modela nuestro comportamiento y que no es “genética”. Cultura es lo aprendido, lo adquirido (por tanto, compartido) y, bebiendo de su etimología (agricultura), lo “hecho crecer”. Es toda esa información que en los humanos se transmite, no por los genes, sino por aprendizaje social.

 De esta definición podemos decir que la cultura es información “compartida” (aprendida de otros) y que modifica nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar. Gracias a su carácter compartido, la cultura nos ha permitido adaptarnos a situaciones para las que la genética es demasiado lenta: el progreso es consecuencia de la cultura. Y bajo ese prisma, pocas construcciones culturales me parecen tan reseñables y paradigmáticas como la ciencia. Y es que, por un lado, la ciencia es esencialmente el conocimiento compartido, construido, corregido y hecho crecer, por el colectivo de la humanidad. Y, por otro lado, la ciencia ha modificado y condicionado nuestra forma de vida, nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar, como ningún otro factor cultural desde comienzos de la modernidad. Podemos creer que una canción o un clásico de la literatura nos cambian y nos acercan a otros miembros de la sociedad que comparten nuestra “cultura”. Pero su efecto no es comparable al poder que tienen ideas como la evolución o el origen del universo: el hacernos conscientes de que somos simios erguidos por la evolución, tripulantes casuales en una roca que gira sin cesar en un enorme Universo. Podemos creer que tal o cual película cambió para siempre el siglo XX. Pero si un marciano encontrara a dos individuos en 2000 y en 1900, descubriría que el primero no sabe vivir sin su “Smartphone”, Internet y un entorno absolutamente tecnificado, mientras que el segundo está ilusionado con los primeros juguetitos de la electricidad.

La ciencia no sólo es cultura. Suscribiendo las palabras de Pedro Etxenike;

la ciencia es “la obra cultural colectiva más importante de la humanidad”.

 

lo vi en http://naukas.com/2013/04/14/la-ciencia-es-ante-todo-cultura/

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