Amistades literarias

Dentro de los libros, se da entonces la amistad entre los personajes: los amigos «de papel» siempre complementarios, que se diferencian tanto como se necesitan. Como el brillante Sherlock Holmes y el incondicional (elemental) Dr. Watson; el alocado Don Quijote y el más sensato Sancho Panza. O Frodo y Samsagaz, fiel acompañante del vulnerable portador del anillo durante el temible camino a Mordor que relata la mencionada tríada de Tolkien.

E incluso la amistad más allá de las especies, como el Principito y su zorro, conquistado a fuerza de domesticación o del arte de «crear lazos» (de esperarlo a la misma hora, todos los días, para pasar un rato juntos). Y las amistades grupales: los tres mosqueteros que devienen cuatro; o las cuatro pobres, sacrificadas «mujercitas» que se hacen amigas de su rico (pero triste) vecino Laurie…

Finalmente, también están los amigos de la infancia, los que, vistos a la distancia, casi no parecen elegidos, sino como surgidos de forma inevitable y predestinada, desde el inicio, como podrían ser Tom Sawyer y Huckleberry Finn, y Aquiles y Patroclo, de La Ilíada, o Anne la de Tejados Verdes y su amiga y confidente, Diana (de la clásica serie juvenil escrita por la canadiense Lucy Maud Montgomery).

¿Qué amistad volcada en páginas universales les ha gustado más o ha contado mejor la amistad?

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