Muchos años antes de que Imposible se concretará como proyecto musical, Abraham vivió una historia similar a la de muchas personas que ven en la música el camino ideal para su vida: aprendió desde pequeño la ejecución instrumental, formó parte de diversas bandas en la escena local de Lima y, un buen día, se alejó de la música para probar fortuna en otras profesiones. 

Poco a poco, Imposible fue afilando otras herramientas para encaminar sus pasos de vuelta hacia la música y, tras algunos años de arduo trabajo, montó un estudio para dedicarse a la producción. En ese renglón, su labor lo llevó a la escena de las cantautoras, aportando su pericia en proyectos no solo del Perú, sino también de Argentina, Colombia y España. Sin embargo, las canciones propias no dejaban de llegar, de pulirse, de esperar el momento preciso para salir a la luz. 

Cada tema fue reposándose y encontrando el camino hacia su forma final. Finalmente, este 2020, el trabajo de Imposible llegó a ese punto de satisfacción tan difícil de alcanzar para los productores y estuvo listo para mostrarse al mundo. Escuchar a Imposible tiene un encanto particular, pues su música está profundamente vinculada al cine: cada tema busca, como en una película, crear la atmósfera perfecta de un momento específico. Pero su lógica es inversa: no son las imágenes el punto de partida para construir el sonido, sino que, al escucharlas, ese momento adquiere dimensiones fílmicas. 

Mucho hay de paisajismo en la propuesta de Imposible, pues las texturas y la lírica sirven al escucha de pretexto para soltar la imaginación: nada está completamente resuelto, son tan solo sugerencias que apelan a la complicidad del escucha. Con ese planteamiento llegaron “Don’t want to be love” y “Before love”, los primeros dos sencillos, y este 25 de septiembre conoceremos “Say goodbye”, tercer adelanto de los once temas que conformarán su álbum debut. 

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