A pesar de que su propio nombre sugiera que no puede ser explicado, diversas teorías en torno al valle inquietante indican que el sistema de evaluación de estímulos del cerebro está programado para impedir que seleccionemos parejas con problemas de salud.

Asi pues A mayor semejanza de un organismo con nuestra propia apariencia, existe una mayor probabilidad de contraer enfermedades de causa bacteriana o viral, y es posible que esto origine la intensidad del rechazo. Esto significaría que las anomalías que observamos en un androide nos harían asimilarlas a personas gravemente enfermas o muertas, activando una reacción de repugnancia.

La teoría del valle inexplicable, sin embargo, ha sido criticada por otros especialistas en robótica, quienes dicen que al no ser técnicamente posibles en la actualidad los robots que no alberguen semejanza con los humanos, la teoría tiene fundamentos insuficientes, pero de cualquier modo, algunos siguieren que es factible que lo que genera la sensación de inquietud no sea más que una forma de disonancia cognitiva: cuando haces ciertas características semejantes a un ser humano, afirma, elevas las expectativas del cerebro con respecto a ciertos comportamientos, como los movimientos y expresiones faciales. Cuando estas expectativas no son satisfechas por completo, se genera la disonancia en el cerebro.

Los investigadores sugieren que, más allá del campo de la robótica, la posibilidad de comprender mejor el valle inquietante y sus profundidades puede ayudarnos a entender otros aspectos de la mente humana, como el funcionamiento de la empatía. Sea como sea, si quedaste con ganas de explorar tu propio valle inquietante, puedes visitar esta web interactiva que te dejará sintiéndote mal por un rato.

Lo vi en http://hipertextual.com