Figuras públicas, empresas, artistas, marcas comerciales: todos se encuentran sometidos al escudriño público. Cada actividad que no se encuentre monitoreada por el uso de redes sociales es casi inexistente para el espectador: si no publicas no existes. En nuestra era de hipermodernidad líquida la experiencia se ha diseminado, con la agilidad del consumo se requiere crear sensaciones inmediatas y persistentes. Sólo los más hábiles pueden dar a conocer sus imprecisiones y compartirlas de tal manera que lleguen a donde tienen que llegar.

Vivimos en la generación copito de nieve: nuestra diferencia nos constituye y cristaliza, pero nos encontramos sometidos a una fragilidad inaudita que nunca fue tan severa como en esta generación. Todos queremos ser únicos y especiales, al mismo tiempo de adquirir una personalidad basada en los grandes estándares que se presentan en los medios. Hace un par de décadas era imposible creer que una persona normal saltara a la fama en instantes, las empresas y marcas pasaban por un tiempo de negociación y mantenerse en el mercado era un sueño de competidores de alto rango. Con el uso de la tecnología hoy se ha llegado a nuevos horizontes no imaginables por nuestros padres. Casi cualquier persona puede crear su propio contenido y llevarlo a mejorar su audiencia en cantidades exorbitantes.

Las redes sociales han servido para desarrollar la imagen y la reputación. Somos productos de nuestra propia visibilidad. ¿Cómo es posible destacar entre la multitud y encontrar la notoriedad requerida para llegar a los usuarios que se requieren? La respuesta es más simple de lo que se espera,  aún se siguen haciendo compras de seguidores, y para ello los sitios especializados han mejorado muchos sus servicios, como por ejemplo este sitio especializado en Seguidores de México.

El servicio de compra de seguidores tiene el mismo impacto que un anuncio a gran escala en una autopista, salvo que direcciona inmediatamente a quién lo requiere. Comprar seguidores es una práctica que se ha llevado desde hace muchos años en distintas plataformas y ha generado diferentes posicionamientos, los más críticos han colocado en la mirada a muchos influencers que se han dado una alta visibilidad gracias a esta clase de servicios.

¿Por qué interesarse en la promoción de la imagen en forma pública? Hay muchas razones por las cuales una celebridad de los medios actuales se ha hecho popular. Pensemos en la rentabilidad de la compra de seguidores. Según se entiende es una forma de acuerdo que incentiva la visibilidad, para llegar a promocionar de la mejor manera la eficiencia de una marca, empresa, artista o figura pública. Nos coloca en la posibilidad de mejorar ventas, labrar una reputación sólida e incluso alcanzar a los clientes adecuados.

Debemos pensar en la premura del tiempo desde las pequeñas inversiones, digo, ¿por qué tardar años en posicionar una imagen haciendo un esfuerzo -muchas veces inútil- generando miles de twitts cuando puedes simplificar el proceso?

Es una sugerencia para incrementar la influencia y extender el alcance de la visibilidad que todos requerimos, especialmente en la construcción de oferta y demanda que va más allá de nosotros. Fiable, cómodo, seguro y, especialmente, inmediato.

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